Rinoplastia primaria

La Rinoplastia primaria es la que se realiza por primera vez. La experiencia y calidad del cirujano en una primera rinoplastia reduce considerablemente la posibilidad de tener que someterse a una rinoplastia secundaria.

El cirujano le proporcionará instrucciones específicas acerca de cómo prepararse para la cirugía, incluyendo normas sobre toma de alimentos y líquidos, tabaco o toma o supresión de medicamentos y vitaminas y lavado de la cara. Un cumplimiento cuidadoso hará que la cirugía sea realizada en mejores condiciones.

La Rinoplastia es una cirugía destinada para aquellas personas que no albergan ninguna duda con respecto a la intervención quirúrgica, que tienen la convicción de operarse y que tienen unas expectativas claras y reales de cuál será el resultado final.

Los programas informáticos de retoque fotográfico son muy útiles en estos casos para entender cuáles son los cambios que va a experimentar la nariz del paciente.
La cirugía de nariz está indicada en pacientes que hayan superado su edad de desarrollo, sobre los 14-15 años para las chicas y un poco después para los chicos.
La rinoplastia está indicada para solucionar problemas como tener la nariz demasiado grande para las dimensiones de la cara, cuando el paciente tiene una protuberancia o hundimiento en la nariz vista de perfil, nariz demasiado ancha, la punta de la nariz es gruesa, nariz aguileña, agujeros demasiado grandes o pequeños, etc.
La cirugía de nariz como hemos mencionado también sirve para arreglar problemas de funcionamiento de la nariz, esta cirugía facial se recomienda en casos en los que la nariz esté torcida, agujeros demasiado pequeños, corregir lesiones por accidentes o cualquier otra deformidad de la nariz que dificulte la respiración al paciente, le prive del olfato, le provoquen continuas hemorragias nasales, etc.
Es importante que el paciente deje de fumar un par de semanas antes de someterse a la cirugía. Además el cirujano podrá pedirle que deje de tomar algunos medicamentos en los días o semanas antes de la intervención.

La Rinoplastia se realiza siempre en quirófano, dentro de una clínica u hospital. Normalmente, el paciente se queda en la clínica la noche tras la cirugía, dándose el alta al día siguiente.
La cirugía de la nariz puede realizarse bajo anestesia local más sedación, o lo que es más frecuente, con anestesia general, dependiendo de la complejidad de la cirugía y de las preferencias de su cirujano. Si se realiza con anestesia local más sedación, el paciente se siente relajado y la nariz y sus alrededores están insensibles al dolor; con anestesia general el paciente está dormido durante la operación.
Existen dos formas de llevar a cabo esta intervención. La más común es la que denominamos rinoplastia cerrada: la operación se realiza a través de incisiones en el interior de los orificios nasales de tal forma que no queda visible ninguna cicatriz externa. A través del interior de la nariz, el cirujano puede tallar y modelar los huesos y cartílagos nasales y configurar una nueva estructura. De esta forma la piel y las membranas se retraen y adaptan hasta conseguir la forma deseada.
Para aquellos casos con mayor grado de dificultad como la modificación de grandes deformidades de la punta, se realiza la llamada rinoplastia abierta: mediante el corte de las membranas de la punta y el dorso, el cirujano accede directamente a las estructuras de la nariz. Este tipo de intervención deja una pequeña cicatriz en la base de la columela.
En Essentia Clinic realizamos la rinoplastia cerrada haciendo unas pequeñas incisiones en el interior de los orificios nasales. La intervención suele durar entre 1 y 2 horas, aunque en casos complejos puede llevar más tiempo. Durante la cirugía, la piel de la nariz se separa de su soporte, compuesto por hueso y cartílago, que es esculpido con la forma deseada. Finalmente la piel es redistribuida sobre este nuevo soporte.
Cuando se completa la cirugía, se coloca una escayola de yeso u otro material, que ayudará a mantener la nueva forma de la nariz. También se colocan tapones nasales en ambos orificios para evitar el sangrado y estabilizar el tabique nasal.

Tras la cirugía, y sobre todo, durante las primeras 24 horas, el paciente puede sentir la cara hinchada, molestias sobre la nariz y dolor de cabeza, que ceden con medicación.
El paciente debe permanecer tumbado con la cabeza elevada durante el primer día (excepto para ir al baño). Notará que el hinchazón y los hematomas alrededor de los ojos aumentan hasta alcanzar un máximo a los 2 ó 3 días. Aplicándose compresas frías disminuirá la hinchazón y notará la mejoría.
La mayoría de los hematomas y de la hinchazón desaparecerán en unas 2 semanas (un mínimo hinchazón, prácticamente sólo perceptible por su cirujano, podrá durar unos meses).
Es normal que durante los primeros días se produzca un ligero sangrado por la nariz. No deberá sonarse la nariz con fuerza durante una semana, más o menos, hasta que los tejidos cicatricen. Si tiene tapones en la nariz, éstos serán retirados en 1 ó 2 días, tras lo cual se encontrará mucho mejor. Después de una semana, o como mucho dos, se le retirará la escayola, y los puntos de piel, si es que tiene.
La mayoría de los pacientes que se someten a una rinoplastia se encuentran bien en 2 días, siendo capaces de volver al trabajo o al colegio en una semana más o menos. Sin embargo, no se deberán realizar algunas actividades hasta que no pasen algunas semanas.
El cirujano plástico le proporcionará instrucciones concretas, algunas recomendaciones son: evitar actividades extenuantes (footing, natación, hacer flexiones,…) durante 2 ó 3 semanas, evitar golpes en la nariz y tomar el sol durante 8 semanas; además deberá lavarse la cara y maquillarse con cuidado. Puede volver a colocarse lentillas tan pronto como quiera, pero si lleva gafas debe tomar ciertas precauciones. Su médico le irá viendo durante los meses siguientes a la cirugía para ver la evolución.

La primera impresión después de retirar la escayola es fuerte, pues el cambio en la nariz es importante y el aspecto general de la cara cambia bastante. La rinoplastia necesita de altas dosis de paciencia, pues a veces la inflamación de la punta persiste durante algunos meses.
Durante los primeros días después de la cirugía, cuando la cara está hinchada y con hematomas, es fácil olvidarse de que nuestro aspecto va a mejorar y muchos pacientes pueden sentirse algo deprimidos; es un sentimiento normal. Día a día el aspecto mejora y el paciente comienza a sentirse más contento. En 1 ó 2 semanas, no parecerá que usted se haya sometido a una cirugía. La mejoría es progresiva y gradual, aunque un mínimo hinchazón puede mantenerse, sobre todo en la punta, durante unos meses. El resultado definitivo se obtiene en 1 año aproximadamente.
Por eso no se puede emitir un juicio sobre el resultado final de una nariz en los primeros meses. Dependiendo del estado inicial de la nariz, de si es la primera o segunda vez que se opera, de cómo evolucione la inflamación y las cicatrices, el resultado puede no ser satisfactorio para el paciente, precisando de una actuación quirúrgica secundaria para corregir las pequeñas imperfecciones que aun existan. Estas correcciones no se realizan nunca antes de un año.
El postoperatorio de una Rinoplastia no es doloroso y por lo general no se emplean analgésicos. El aspecto estético definitivo deberá seguir una evolución que llevará un tiempo no inferior a los seis meses. Se trata de una evolución lenta y progresiva que puede incluso pasar desapercibida. Sin embargo, hay que insistir en su gran importancia para el resultado definitivo.

Preguntas frecuentes

Aquellas personas que desean mejorar el aspecto de su nariz, que han sufrido una deformidad postraumática o que sufren una desviación del tabique nasal que les provoca una dificultad respiratoria al disminuir la entrada de aire por alguno de los orificios nasales. Es una intervención muy frecuente en hombres y también en mujeres.

Cuando se ha terminado el proceso de osificación de los huesos de la cara, normalmente entre los 15 y los 17 años. No obstante siempre es mejor esperar a la mayoría de edad antes de tomar la decisión de operarse.

La cirugía de la nariz no es una intervención dolorosa, las molestias se alivian fácilmente con los analgésicos habituales. Tras la cirugía, y sobre todo, durante las primeras 24 horas, el paciente puede sentir la cara hinchada, molestias sobre la nariz y dolor de cabeza, que ceden con medicación.

Habitualmente se realiza la intervención con anestesia local y sedación. Con este tipo de anestesia se obtiene una más rápida recuperación e, igualmente, el paciente no se entera de nada.
En intervenciones más complejas o con necesidad de hacer una septumplastia (intervención para solucionar la obstrucción de la nariz) se usa anestesia general.

Normalmente dura hora y media, dependiendo de la complejidad de la intervención. Es rápida pero muy minuciosa técnicamente y que requiere gran habilidad del cirujano.

Normalmente se retiran tras 24 horas y en rinoplastias complejas 48 horas.

No es posible elegir cualquier modelo de nariz, la rinoplastia modifica la nariz existente y por tanto el resultado está condicionado por la forma primitiva de la misma. El cirujano siempre contemplará que el resultado sea una nariz natural y armónica con el resto del rostro, hay que tener en cuenta las facciones y características de cada paciente.

La posibilidad de complicaciones en este tipo de intervención es muy poco frecuente. Puede producirse una infección o sangrado mayor del habitual, una reacción anómala a la anestesia, o pueden aparecer pequeñas venitas en la piel de la nariz que generalmente son transitorias (complicaciones muy raras, pero que pueden aparecer en cualquier intervención quirúrgica).

El resultado es inmediato, pero como colocamos una férula (de yeso, plástico o metálica acolchada) el paciente no ve el resultado hasta que la retiramos, que suele ser una semana después de la intervención.
Tras la retirada de la férula se produce un proceso inflamatorio que durará varias semanas o meses. La nariz se inflamará levemente y se endurecerá para luego ir desinflamando y volviéndose más blandita al tacto hasta su resultado definitivo, que se podrá apreciar al año de la intervención

El sol es perjudicial para las cicatrices, aunque en este caso sólo habría una pequeña en la base de la nariz si la vía de acceso ha sido la abierta. Por consiguiente no tiene una contraindicación específica salvo por el calor que produce que, en los primeros dos meses y por el edema, no será recomendable.

Aunque no sea visible, el edema provocado por la operación persiste largo tiempo. Esto se nota usando gafas porque dejan una marca profunda en el punto de apoyo sobre la nariz. No existe una contraindicación, pero sí una recomendación de no llevarlas de forma continuada durante los dos primeros meses tras ser intervenido. Pueden usarse si se va reposando de vez en cuando dejando el tiempo necesario para que la marca se recupere.